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Lugar: Madrid, Villanueva de la cañada, Spain

15.12.04

CARETAS FUERA.



Independientemente de constatar las estratosféricas diferencias entre Aznar y Zapatero en lo que se refiere a talla política y preparación; lo más llamativo de la comparecencia del presidente del gobierno ha sido la materialización de dos realidades que conviven en la mente del presidente y que resultan tremendamente preocupantes:

Por un lado, el Sr. Zapatero ha dejado claro, como el caldo de un asilo, que no tiene ningún problema en manipular lo manipulable para culpabilizar al PP de todo. Pedía a Zaplana que superasen el trauma de haber perdido el poder y la realidad – así se lo hizo ver el portavoz del PP- es que los que tienen que superar el complejo de haber llegado a la Moncloa sin preparación y sobre la “legitimidad” de un atentado y la manipulación de las fuerzas afines el día de reflexión, son ellos. La prueba es el esfuerzo frenético de acusar de todo al PP, que no es otra cosa que un afán desmedido por justificar su presencia al frente de las instituciones.

La investigación de los hechos, desde marzo hasta hoy, ha ido proporcionando datos que aportan una perspectiva, evidentemente, distinta a la que el gobierno del PP tenía en aquellos luctuosos días. Pues bien, con un informe a la medida, fechado el día 4 de diciembre, y manipulado con meticuloso cuidado para dar contenido a la intervención del presidente; con una desfachatez increíble, olvidando las comparecencias de los responsables policiales que ya han declarado ante la comisión, dejando de lado los hechos, que por tozudos se califican por el PSOE como demagógicos, sin ninguna prueba, afirma hasta el aburrimiento que el PP protagonizó un “engaño masivo”

El Sr. Zapatero mintió como un bellaco repetidas veces, obviando las evidencias, sin más soporte que una cara dura, muy seria en esta ocasión, para dar mayor credibilidad a sus falsedades; se inventó historias como por ejemplo cuando contó que durante la manifestación del 12 de marzo, a él le increpaba la gente sobre Carod Pérez Rovira. Es mentira; la gente gritaba “Eta no!”, porque ese canalla de Carod, ni siquiera existía en las mentes de los españoles, el resentido aparece en escena cuando consigue adherirse como una gigantesca ladilla a los cataplines del gobierno surgido de las urnas el día 14 de marzo. Mintió cuando afirmó desconocer lo que Pepino, Rubalcaba y algunos otros, estaban montando frente a las sedes del PP, mintió cuando comentaba sus conversaciones con los directores de los medios de comunicación, cuando comentaba sus propias declaraciones sobre la existencia de suicidas…. Mintió… ¡Todo!

Las intervenciones de los grupos que constituyen la coalición de gobierno resultaban de un candor propio del guión de mujercitas. Todos cumplieron su papel de forma meticulosa para permitir la utilización de los argumentos manipuladores que condujesen a la criminalización del PP a pesar de las mentiras de ZP.

Por otro lado, es evidente que Zapatero y sus mariachis no están dispuestos a que esta comisión siga adelante, no vaya a ser que descubra el pastel, mira; ¿y si de repente se les ocurre investigar…? ¡No, por Dios (o por Alá)! Es necesario cerrarla cuanto antes!. El coste político es tremendo. Día a día, la coalición va perdiendo credibilidad, cada ves es menos disimulable su deseo de no investigar lo esencial… ¡Hay que cerrar esto!.

¿Donde están el talante y el compromiso de oír al pueblo?. El 80% de los españoles queremos que se llegue hasta el fondo, pero eso ya se ha olvidado.
En algunos medios he leído, o escuchado que a “bambi” le han salido cuernos, o cosas similares. No, miren ustedes, no. Este tío no ha sido un “bambi” nunca, se trata de una operación de marketing evidente: frente al rictus severo de Aznar, la sonrisita de ZP, frente a la intransigencia de Aznar en asuntos que afectasen a la seguridad, el terrorismo, el concepto de estado… etc, el talante de ZP… y, ahora, ante la falta de soluciones concretas y las meteduras de pata: conceptos universales de buena voluntad que no lleguen a ningún lado pero que sean demagógicamente rentables; alianzas entre culturas y tal: pero es todo mentira, todo. Hablamos del poder, y en el poder no existen “bambis”, se trata de animales con mucha más cornamenta y muchísima más mala leche.